La despensa de marzo

Sin trabajo, ni libertad de expresión, pero hay conatos de violencia

La tasa de desempleo en el Estado español ha registrado en el cuarto trimestre de 2020 supera en los menores de 25 años el 40 por ciento, ha aumentado 10 puntos en tan solo un año. En el caso de quienes se acercan a la treintena el paro afecta a cerca del 30 por ciento. Cifras escandalosas agravadas por la pandemia.  Un total de 228.600 personas de entre 16 y 35 años se vieron obligadas a volver a vivir con sus padres a lo largo del año pasado, según indican los datos de la Media de Trimestres de la EPA que elabora el INE. 

Ante el precariado, hay quienes prefieren poner el foco e los incendios de papeleras o el daño del mobiliario público, para criminalizar a una generación que no termina de asumir que tienen que vivir peor que sus padres, o que sus hermanos mayores – sin trabajo o en el exilio – tras años de formación o partirse el lomo en el tajo. Las mismas voces que se alertan por los incidentes tras el encarcelamiento de un rapero por injuriar a Juan Carlos de Borbón. A la Audiencia Nacional solo le falta cambiarse el nombre para que la fusión con el Tribunal de Orden Público resulte total. Como en los años 70, España suspende en libertad de expresión.

Conservadores sin vergüenza

La derecha no tiene complejos,el trumplismo español ya no disimula. Así sucede en Madrid. 

A diferencia de quienes les adversan, el PP gobierna para sus más rancios votantes, con la democracia siempre en segundo plano. Al uso de la bandera como talismán para tapar los problemas en los barrios con menos renta, le siguen la eliminación de los espacios de autoorganización aprovechando la coyuntura de la pandemia.  

Quienes venden libros en la Plaza de Tirso Molina cada domingo, no se han librado de los ataques del Ayuntamiento. Las tres derechas que gobiernan la capital del reino, han cerrado el espacio vecinal EVA , que entre otras cosas ofreció los alimentos a los sectores más vulnerables que el gobierno local se negó a ayudar. Los lugares comunes donde la vecindad se reúne para cultivar huertos urbanos, ver filmes y debatir sobre el séptimo arte también dan miedo al Gobierno local. Es el caso del Solar de Grilo. Por su parte, la Comunidad de Madrid durante la legislatura de Isabel Díaz Ayuso desahució a la emisora comunitaria, Radio Vallekas  -seña de identidad de uno de los distritos más populares de la región, y que atrae a quienes se asocian al canal y sus vecinos a impregnarse de la magia de la radio.

Contrasta con los muchos complejos del PSOE. Su secretario general en la Comunidad de Madrid,  y delegado de Gobierno, José Manuel Franco criminalizó al movimiento feminista impidiéndole concentrarse y manifestarse el pasado 8 de marzo. Allanando sin duda la cruzada antifeminista de los sectores más reaccionarios. La policía de Franco señaló como instigadora de la protesta a quien llevaba el megáfono cuando se leyó el manifiesto y  varios murales feministas fueron vandalizados. Por supuesto, esta violencia no ocupó el mismo espacio en tertulias, periódicos, televisiones y radios que los incidentes en Barcelona o Madrid tras el encarcelamiento de Pablo Hasél.   

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