Gracias señor presidente

Yamani Eddoghmi

Hace unos días Emmanuel Macron dijo que había que “joder” a los no vacunados. Sí, han leído bien, hay que joder a los no vacunados. Teniendo en cuenta que estamos en una pandemia, parecería hasta deseable que alguien por fin dijese lo que está pensando. Ingenuamente, uno puede pensar, por fin algo de coherencia, basta ya de hipérbole e hipocresías y pongámonos a trabajar de una vez por todas. Ojalá fuera todo tan sencillo. El problema del presidente de la Quinta república es que durante los últimos años se ha esforzado mucho en hacernos creer que era liberal. Es más, desde España hay un partido, creo que no hace falta nombrarlo, que se considera a sí mismo liberal, que no ha ahorrado esfuerzos en elevarle al pedestal del liberalismo y considerarle como referente en la materia. 

Bien señor presidente, sigámosle el juego, si tanto se preocupa por aquellas personas que teniendo la posibilidad de vacunarse deciden no hacerlo por qué no se preocupa del mismo modo por aquellas que sí quieren hacerlo pero no pueden. Seamos sinceros, por qué usted demuestra una presteza envidiable enviando sus ejércitos a África para aplacar “golpes de Estado” y “restaurar el orden” y no muestra la misma eficacia enviando vacunas. 

Le recuerdo señor presidente, que según la OMS a día de hoy la tasa de vacunación en todo el continente africano es apenas del 14%. Para que nos hagamos una idea, hasta la fecha en Francia  han sido administradas 131 millones de dosis; las personas con la pauta completa  han superado ya cincuenta millones (50,6) y la tasa global de personas vacunadas con la pauta completa es del 75%. Veamos por ejemplo Mali donde el ejército francés ha tenido una presencia e intervención más que significativa en estos últimos años, las dosis administradas no llegan al millón y medio (1,49), las personas vacunadas con la pauta completa es de 545.000 y la tasa de vacunados no llega al tres por ciento (2,7%) sobre el total de la población. Pero no quiero ser mal pensado, señor presidente me imagino que ahora que tiene la presidencia de turno de la Unión Europea pondrá todo su empeño y su poder para remediarlo, estaré atento. 

En lo que va de pandemia, cuantas veces habremos escuchado “de ésta o salimos todos o no sale nadie”. Llámenme persona de mala fe, incluso loco, pero no sé por que tengo la impresión de que en ese “todos” no cabemos todos. Perdónenme el atrevimiento, quizás estoy exagerando y sacando las cosas de quicio pero, al igual que lo que sucedía con el sufragio universal del siglo XIX, que de universal tenía más bien poco o nada, esta vez tampoco vamos a estar incluidos todos. Por enésima vez parece que la cosa no va de salvar vidas y si así fuera, tengámoslo claro, hay vidas más importantes que otras.

Cómo se explica que el baluarte del liberalismo, del respeto absoluto a la libertad individual, asuma ahora un discurso tan contrario a ese principio.  “Yo no estoy a favor de emmerder a los franceses…” pero hay que hacerles la vida imposible. Aquellos que no quieren vacunarse hay que condenarles al ostracismo, hay que desterrarles en definitiva hay que marginarles. Que grosero, todo un presidente, utilizando un verbo tan poco elegante, emmerder (joder). 

Ante cualquier sospecha o acusación infundada, debo avisar que como el 80,6% de este país, estoy debidamente vacunado, aclarado esto, debo reconocer que al igual que la mayoría de la población mundial estoy cansado y harto de la situación. No obstante que yo forme parte de una mayoría, no me habilita a juzgar a los demás, ni a que nadie en mi nombre estigmatice a una parte de la sociedad por el simple hecho de  exigir más garantías a la hora de inocularse y sobre todo lo que no voy a tolerar ni legitimar es la hipocresía. 

Si tanto nos preocupa la salud porque no empecemos, exactamente por ahí, por la salud. O acaso la salud de los franceses es más valiosa que la de los malienses. Es más, es la vida de los europeos más importante que la de los africanos. Desgraciadamente todo indica que así es. Europa y Occidente se están preparando para convertir la pandemia en una enfermedad endémica, Pedro Sánchez ya lo ha adelantado en su última entrevista en la Cadena SER. “Vamos hacia una enfermedad endémica en lugar de una pandemia como hasta ahora…” mientras tanto la mayor parte de la población mundial seguirá en la pandemia y volverá a ser la gran perdedora. 

Lo verdaderamente importante es volver a poner la maquinaria de la economía a funcionar y a todo gas. Para que ello suceda sin contratiempos ni problema alguno hay que vacunar a aquella población funcional al sistema. Porque si verdaderamente importase la salud, ahora mismo todo el poderío mundial, especialmente de las economías más fuertes, estaría volcado en hacer llegar la vacuna a todos los rincones del planeta, especialmente a las regiones más pobres y la población más necesitada y vulnerable. Desgraciadamente este no es el caso. En el binomio salud o economía que ya de por si es falaz volverá a ganar, otra vez, la economía. 

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