El paradigma con Ucrania como síntoma

J.L. Torremocha Martín

La tranquilidad de la ciudadanía en el continente contrasta con el aumento de la tensión entre EEUU y Rusia ante la posibilidad de un conflicto bélico de grandes dimensiones. Más propio de la Guerra Fría, que de los tiempos actuales, pero con la OTAN como principal agitador al igual que en décadas pasadas durante otro siglo.

Hay motivos para la incredulidad. Tantos como razones que llevan a la preocupación. Pasados los primeros 20 años del siglo XXI no debe ser causa de sorpresa en el sistema político internacional multipolar el primer aviso serio de confrontación militar entre EEUU y Rusia.

Todo ello sin que los aliados estadounidenses y miembros de la OTAN en su mayoría, formen parte de la confrontación defendiendo los intereses de Washington. Pues al fin y al cabo, siempre será el proceder de la Alianza cuando el socio mayor comienza a tocar los tambores de la guerra con Ucrania como escenario: ir a la contienda aunque sea a regañadientes.

La administración de Joe Biden aseguró que Rusia invadirá Ucrania este febrero. Las maniobras militares rusas realizadas en la frontera con su país vecino, sirven de argumento principal para avalar tal profecía. A ello se le une la ardua defensa por parte de Washington de defender el derecho de Ucrania a formar parte de la OTAN. Lo que se confronta con el argumento que ofrece Moscú basado en que dicha libertad es falsa cuando aumentar la capacidad militar de un país amenaza la seguridad de un tercero. Además Rusia niega que vaya a invadir Ucrania.

Resulta difícil creer que las tropas rusas hagan una incursión militar para anexionarse el país vecino por una multitud de razones. Sin entrar a valorar la capacidad para la ejecución de una ofensiva de tal alcance, queda claro que perjudicaría gravemente a Ucrania, la UE y por supuesto a Rusia. De ahí que París y Berlín aboguen por la diplomacia y buscar la solución al conflicto en el Formato de Normandía.

Cuando EEUU anuncia que Rusia va a invadir a Ucrania, aplica la doctrina preventiva de la OTAN

Tomando otros precedentes, cuando EEUU anuncia que Rusia va a invadir a Ucrania, aplica la doctrina preventiva de la OTAN basada en presumiblemente atajar conflictos en desarrollo que puedan afectar a la seguridad de los miembros de la Alianza en el futuro. También a ciudadanos de estos países o a los intereses económicos de los países integrantes o sus multinacionales (1). Lo que se ajusta a esta crisis.

Mientras, Jens Stoltenberg insiste en que la OTAN es una alianza defensiva, y acuerdos basados en la mejora de las comunicaciones y la transparencia como parte de la guerra del relato. Paralelamente la la OTAN ha aumentado su despliegue en el Mar Negro, y EEUU alertó a más de 8.000 soldados en la región.

Desconfianza mutua

Desde el colapso del bloque socialista, la OTAN ha sumado 14 integrantes más en su extensión hacia el este de Europa. Las guindas del pastel, a modo de caramelos envenenados, llevan los nombres de Georgia y Ucrania. En 2008 se formalizó este anhelo en la Cumbre de Bucarest, para la Alianza bastaba la voluntad de Georgia y Ucrania con el fin que entraran en la OTAN. Entre otras cosas porque Rusia no tenía capacidad de responder (2). Pero justo en ese mismo año arrancó el despegue del enemigo de la Alianza en sus aspiraciones como hegemón regional tras el colapso de la URSS. Precisamente la Cumbre de Bucarest aceleró la reforma militar de Rusia, tomándose ésta como una prioridad política de primer orden (3).

Los planes de expansión de la OTAN también se plasmaron con la intervención en la República Federal de Yugoslavia de 1999 con más de 1.200 muertos y 9.000 toneladas de bombas lanzadas como saldo. Se llevó a cabo sin la autorización del Consejo de Seguridad de la ONU.

Desde el colapso del bloque socialista, la OTAN ha sumado 14 integrantes más en su extensión hacia el este de Europa

Diez años después de la disolución de la URSS la OTAN invocó el artículo 5 para intervenir en Afganistán tras los atentados en Nueva York. En 2011 la Alianza Atlántica utilizó la resolución 1973 para ir mucho más allá del uso de la fuerza con el fin de proteger a la población civil de las fuerzas militares de Gadafi. Lo que selló la desconfianza de Rusia y China en la interpretación de las resoluciones de la ONU por parte de la Alianza.

Por su parte, los países que integran la OTAN señalan a Rusia como violador habitual de la legislación internacional por responder militarmente al intento de anexión de Osetia del Sur y la República independiente de Abjasia que realizó Georgia en 2008. Y sobre todo por la incorporación de Crimea a la Federación Rusa en 2014. Territorio que fue transferido en 1954 a Ucrania, bajo el estatus de república autónoma de la URSS.

Si cuatro décadas después Rusia asumió el compromiso de reconocer a Crimea como parte de Ucrania se debió en buena parte a que la OTAN todavía no se había expandido hacia el Este (4). Además Rusia se aseguró en 1995 seguir haciendo uso de su flota en el Puerto de Sebastopol. Fue el riesgo de pérdida de esta base naval, junto al posible ingreso de Ucrania en la OTAN, lo que favoreció que Crimea volviera a formar parte de Rusia, así como el blindaje de los territorios prorrusos en Ucrania por parte del Kremlin (5).

Desde entonces, la solución para Rusia es la neutralización de Ucrania (6), al tiempo que se autoproclama protector de sus ciudadanos fuera de sus fronteras. A los 40.000 efectivos militares que tiene en Crimea, se les suma una importante presencia en  Donetsk y Lugansk (7). Y los antecedentes de sus intervenciones militares en Osetia del Sur, Absajia o Transnistria se realizaron bajo este pretexto.

En este escenario los acuerdos de Minsk II a pesar de no haber conseguido una tregua total en el Donbás (8) son defendidos por Moscú como su apuesta de estabilización en la región. Lo que refuerza la hipótesis de no invasión de Ucrania, sino más bien no alterar el marco que estos acuerdos fijaron, ya que Rusia tiene otras maneras de influir en su país vecino (9).

Las divergencias en la OTAN

Aunque acuden juntos a la guerra, la Alianza Atlántica no es un bloque monolítico. Ejemplos sobran: Grecia y Turquía siguen manteniendo sus litigios por la frontera, así como sus diferencias por la situación de Chipre (10). Turquía no ha logrado entrar en la UE, el mismo país que fue capaz de hacerse con los sistemas antiaéreos S-400 que les vendió Rusia, algo intolerable para los EEUU. Emmanuel Macron ha llegado a afirmar que Europa no debe delegar “su protección y la de sus vecinos en los EEUU (11)”.  También ha declarado que la Alianza está obsoleta porque no responde a los fines por los que fue concebida, ni encaja con la idea de soberanía y autonomía que tiene Francia.

Alemania durante el mandato de Obama se ganó los recelos de EEUU por la construcción del gasoducto Nord Stream I, y no aumentar su gasto militar: inferior al 2% del PIB dedicado a armamento (12). Conviene recordar que la OTAN arrastra a sus diferentes socios a la compra de armamento y sus campañas bélicas. La mayoría de los miembros de la Alianza mantiene sus diferencias con los EEUU por la exigencia norteamericana de ampliar los gastos militares, a la par que insiste en la inversión en los sistemas más sofisticados que en su mayoría son de fabricación estadounidense (13). Las revelaciones de Wikileaks tampoco o ayudaron a mejorar las relaciones germano-estadounidenses. 

Sin embargo en lo que se refiere a la UE, la política de seguridad europea comunitaria, y sus planes de militarización son concebidas para tratar a la población migrante como soldados invasores. La Cooperación Estructurada Permanente (PESCO) creada en 2017 la componen 23 estados europeos con las ausencias de Dinamarca, Portugal, Irlanda, Malta, y a la que nunca se incorporó Gran Bretaña (14). Lo que hace más difusa la voz de la UE en esta crisis.

Los refuerzos al interior

La tensión de las últimas semanas sirve de tentación para los protagonistas para aumentar sus índices de popularidad. El actual presidente de Ucrania, Volodímir Zelensky, durante su mandato ha cerrado varios medios de comunicación afines al país vecino como parte de una batería de acciones varias y así agradar a los nacionalistas ucranianos (15). Bajo dicha administración tuvo lugar la creación de  la “plataforma de Crimea” con el fin de alimentar el regreso de este territorio a a las fronteras ucranianas, y la insistencia en sus discursos de ingresar en la OTAN.

Rusia apela al discurso de defensa ante el intento de sitio por parte de enemigos externos y occidentales (16), muy asociado a la figura de Vladimir Putin.

Joe Biden sigue en su empeño de diferenciarse de la administración exterior, y entona  “America is back”. Frase bajo la que se identifica la recuperación del liderazgo de los EEUU en su área de influencia sobre las democracias liberales de Occidente. Y a su vez construye la imagen de Rusia como una amenaza contra la seguridad, a la que hay que contener (17).

La multipolaridad y el efecto bumerán

En este momento EEUU es la gran perjudicada del sistema político internacional multipolar, y usa a la OTAN para su respuesta, pero con esta acción impulsa todavía más el acercamiento de Rusia con China (18). Resulta innegable el protagonismo de China y Rusia en la escena internacional, que apunta a un mayor desarrollo en el medio y corto plazo (19). Pero sin hasta el momento oponerse al modelo capitalista, sino cuestionando más bien las acciones de los países occidentales en el sistema, y restando a EEUU y sus aliados importancia.

EEUU, la UE, y el Reino Unido siguen una senda que les condena a perder influencia. El PIB de los BRICS, Indonesia, México y Turquía superará en un 25% al de los Estados Unidos, Japón, Alemania, Reino Unido, Francia y Canadá juntos en 2050 (20).

Mientras, la UE decrece en este cambio de paradigma incluso en su área de influencia habitual. Ejerce cada vez más como observador ante el traslado del centro de gravedad del poder, el cual oscila del Oeste hacia el Este y el Sur (21).

Rusia ha mostrado eficacia, determinación en sus últimas intervenciones militares. Sobre todo en Siria ha suplantado la construcción tan ansiada por parte de los EEUU, de intervenciones que ‘garantizan la estabilidad’ frente a grupos como el ISIS. En gran medida porque en los conflictos de Crimea, Donbas, y Siria desarrolló una estrategia basada en limitadas fuerzas, pero con gran eficacia y adaptación a las guerras del siglo XXI (22). No solo impidió el derrocamiento de Bashar al-Asad, y sobre todo la llegada de un aliado occidental a la región. Alejó al terrorismo yihadista de Rusia, y proyectó una imagen de eficacia (23). Lo que contrasta con el escaso éxito en las campañas desarrolladas por EEUU y sus aliados en Libia, Afganistán e Iraq a todos los niveles.

Las medidas disuasorias de la OTAN, las sanciones, o las amenazas por frustrar e funcionamiento del  gasoducto Nord Stream II son costes elevados pero asumibles  para Moscú. A todas luces ineficaces si lo que se trata es de impedir su influencia el la región (24). A lo que hay que sumar el arsenal nuclear, peso en el mercado energético global y presencia en el Consejo de Seguridad de la ONU (25).

La UE sigue siendo el principal socio comercial de Rusia a pesar de todas las dificultades

Alemania y Francia tienen a la OTAN en ese sentido como un lastre si quieren beneficiarse de la relación comercial con Rusia y China. Más cuando el gigante asiático aspira a conectar Pekín con Europa en la búsqueda de una nueva Eurasia con el necesario concurso de los capitalistas de Rusia y Alemania (26). La UE sigue siendo el principal socio comercial de Rusia a pesar de todas las dificultades, principal suministrador de hidrocarburos de la UE, y a día de hoy insustituible, puesto que no se ha avanzado lo suficiente en los planes de energías renovables para darle la vuelta a esta realidad (27).

Referirse a Rusia, es hacer referencia al país más grande del planeta, con una población superior a 143 millones de habitantes. Exportador de petróleo y sus derivados, gas natural, metales, madera, productos químicos y armamentos. Con industrias mineras, del carbón, y de la cosmonáutica; petroleras y gas, química, aeronáutica, industria militar, ferroviaria, de construcción de maquinarias, textil e industria alimentaria (28).

Cuando la confrontación bélica no favorece en ningún aspecto a Europa, y empequeñece a los países que integran la UE, ¿por qué alentarla?

NOTAS:

(1) Roque Suástegui, N. (2017). La OTAN y su papel facilitador de intereses hegemónicos. Revista de Estudios Estratégicos no. 5. (julio-diciembre 2017). La Habana : CIPI . P. 39.
(2) de Santayana, J. R. P. (2021). ¿ Por qué a Rusia le interesa tanto Ucrania?. bie3: Boletín IEEE, (22), 169-182. P.178.
(3) de Santayana, J. R. P. (2020). El desencuentro con Rusia y las claves de su estrategia militar. bie3: Boletín IEEE, (18), 335-349.
(4) de Santayana, J. R. P. (2021). ¿ Por qué a Rusia le interesa tanto Ucrania?. bie3: Boletín IEEE, (22), 169-182. P.175.
(5) de Santayana, J. R. P. (2021). ¿ Por qué a Rusia le interesa tanto Ucrania?. bie3: Boletín IEEE, (22), 169-182. P.179.
(6) de Santayana, J. R. P. (2021). ¿ Por qué a Rusia le interesa tanto Ucrania?. bie3: Boletín IEEE, (22), 169-182. P.179.
(7) Nuñez, Jesús (2021). Ucrania, un conflicto no tan congelado. Real Instituto Elcano.
(8) Milosevich, M. (2021). Tropas rusas en la frontera ucraniana:¿ intimidación táctica o inminente ofensiva militar?. Análisis del Real Instituto Elcano (ARI), (45), 1. P.1.
(9) Milosevich, M. (2021). Tropas rusas en la frontera ucraniana:¿ intimidación táctica o inminente ofensiva militar?. Análisis del Real Instituto Elcano (ARI), (45), 1. P.3.
(10) Roque Suástegui, N. (2022). OTAN 2030. Una mirada a sus tendencias:Cuadernos De Nuestra América, (02), 18. P.107
(11) Emmanuel Macron: ‘For me, the key is multilateralism that produces results’. Entrevista en el Financial Times de 18 de febrero de 2021.
(12) Roque Suástegui, N. (2022). OTAN 2030. Una mirada a sus tendencias:Cuadernos De Nuestra América, (02), 18. P.111.
(13) Roque Suástegui, N. (2022). OTAN 2030. Una mirada a sus tendencias:Cuadernos De Nuestra América, (02), 18. P.114.
(14) Roque Suástegui, N. (2022).OTAN 2030. Una mirada a sus tendencias:Cuadernos De Nuestra América, (02), 18. Págs. 110-111.
(15) Milosevich, M. (2021). Tropas rusas en la frontera ucraniana:¿ intimidación táctica o inminente ofensiva militar?. Análisis del Real Instituto Elcano (ARI), (45), 1. P.4.
(16) Milosevich, M. (2021). Tropas rusas en la frontera ucraniana:¿ intimidación táctica o inminente ofensiva militar?. Análisis del Real Instituto Elcano (ARI), (45), 1. P.5.
(17) de Santayana, J. R. P. (2021). ¿ Por qué a Rusia le interesa tanto Ucrania?. bie3: Boletín IEEE, (22), 169-182. P.171.
(18) de Santayana, J. R. P. (2021). ¿ Por qué a Rusia le interesa tanto Ucrania?. bie3: Boletín IEEE, (22), 169-182. P.172.
(19) Azopardo, R. P. (2021). La UE, EE. UU. y Rusia: variables que determinan sus convergencias y divergencias en el contexto internacional actual. Cuadernos de Nuestra América, (00), 13-13. P.228.
(20) Azopardo, R. P. (2021). La UE, EE. UU. y Rusia: variables que determinan sus convergencias y divergencias en el contexto internacional actual. Cuadernos de Nuestra América, (00), 13-13. P.228.
(21) Azopardo, R. P. (2021). La UE, EE. UU. y Rusia: variables que determinan sus convergencias y divergencias en el contexto internacional actual. Cuadernos de Nuestra América, (00), 13-13. P.230.
(22) de Santayana, J. R. P. (2020). El desencuentro con Rusia y las claves de su estrategia militar. bie3: Boletín IEEE, (18), 335-349.
(23) de Santayana, J. R. P. (2020). El desencuentro con Rusia y las claves de su estrategia militar. bie3: Boletín IEEE, (18), 335-349.
(24) de Santayana, J. R. P. (2021). ¿ Por qué a Rusia le interesa tanto Ucrania?. bie3: Boletín IEEE, (22), 169-182. Págs.180-181.
(25) Azopardo, R. P. (2021). La UE, EE. UU. y Rusia: variables que determinan sus convergencias y divergencias en el contexto internacional actual. Cuadernos de Nuestra América, (00), 13-13. P.233.
(26) Azopardo, R. P. (2021). La UE, EE. UU. y Rusia: variables que determinan sus convergencias y divergencias en el contexto internacional actual. Cuadernos de Nuestra América, (00), 13-13. P.230.
(27) Azopardo, R. P. (2021). La UE, EE. UU. y Rusia: variables que determinan sus convergencias y divergencias en el contexto internacional actual. Cuadernos de Nuestra América, (00), 13-13. P.232.
(28) Roque Suástegui, N. (2017). La OTAN y su papel facilitador de intereses hegemónicos. Revista de Estudios Estratégicos no. 5. (julio-diciembre 2017). La Habana : CIPI . P. 27.

Publicado en Nueva Tribuna.

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