Sumar pequeños relatos y universales

J.L. Torremocha Martín

Sin un halo nostálgico, mirar al pasado para construir el presente y sobre todo el futuro con el fin de narrar la retrospectiva individual que lleva a lo global. Hacerlo bajo miradas entrelazadas, familiares, unidas por el compromiso político, el talento y la celebridad. Todo ello con la prosa de Juan Gabriel Vásquez. Volver la vista atrás novela la vida de Sergio Cabrera, muy marcada por su progenitor Fausto, hilo conductor del libro. Texto mbientado en los años 30, el exilio español, las revoluciones china y cubana, la guerra fría, el surgimiento de las guerrillas, y el desastre en el plebiscito sobre los acuerdos de paz de Colombia hace siete años.  

El libro de Vásquez al igual que las obras maestras del cine, cuenta con personajes más que secundarios: Luz Elena  y Marianella. La primera simboliza el papel de las madres cuando las crisis convierten en insignificante el rol de la masculinidad y la supervivencia pende de las decisiones de las mujeres. Capaces de tomar las riendas para superar la adversidad sin paralizarse ante ningún complejo ni detenerse a pensar en reconocimientos futuros. Por su parte, Marinella -hermana de Sergio- aporta el testimonio femenino de los acontecimientos que vivió Cabrera, el cual deja sin diferenciación al machismo de izquierdas y derechas. Junto a su madre, saca las castañas del fuego de los problemas familiares y ambas articulan el meticuloso plan para salir de la guerrilla en el momento que cunde el desencanto, alumbrando la lucidez, táctica y estrategia de las que Fausto y Sergio carecen. Sin faros masculinos que alumbren, ejercen como guías salvadoras.

La familia tiene un gran peso para Sergio Cabrera, y dicho núcleo mantiene un claro compromiso político y vive aventuras. Desde la China de Mao hasta Colombia en una retrospectiva del pasado del país suramericano y del mundo con vistas al futuro. Vásquez defiende que las decisiones que tomó Sergio Cabrera en 1969 están vinculadas a los momentos de la vida de su padre 30 años atrás, cuando Fausto empezó a admirar a su tío Felipe, comandante del Ejército del Aire de Cataluña que combatió a la sublevación fascista durante la guerra Civil. Sin esa semilla, a juicio del autor, Cabrera no hubiera tomado la decisión de ingresar en la lucha armada (1).

Juan Gabriel Vásquez reivindica la memoria una vez más. Fruto de una profunda investigación sobre la vida de su amigo Sergio Cabrera hace de los hechos que marcaron al cineasta: profundas reflexiones sobre la condición humana un siglo después del periodo de entreguerras en Europa, y casi 90 años del comienzo de la Guerra Civil Española. 

Fausto nació en Las Palmas, siendo preadolescente vivió el ensayo de la II Guerra Mundial en su país de origen, durante la adolescencia el exilio, en la llegada a la vida adulta el éxito y el compromiso con las ideas socialistas que triunfaron en China y Cuba. 

La guerra estalló en una edad temprana para él, con ella se llevó su inocencia. Los horrores difícilmente se digieren para las personas en formación.  “La guerra, para los hermanos, era esconderse debajo de la mesa del comedor mientras cruzaba el cielo azul la silueta de un Junkers” (2). El hecho citado, aconteció en Barcelona, pero salvo por el modelo de avión, dicha postal se asemeja a la que pueda describir cualquier menor de edad que hoy reside en Yemen, Donetsk, Gaza y tantos lugares del planeta . 

Conocer a Gaitán, las visitas al Ateneo español en Bogotá, y las conversaciones con  su tío Felipe hicieron germinar la inquietud política de Fausto. Un texto publicado en la revista Semana titulado La Nación, sirve para que el aviador español que defendió la República le explique al padre de Sergio que la violencia entre liberales y conservadores le recuerda al ambiente que se vivía en España poco tiempo antes del estallido de la guerra civil (3). Bajo el planeta inmerso en la guerra fría, con el gobierno del Partido Conservador de Colombia como antídoto frente a “la amenaza comunista” que exponían los medios a modo de propaganda, Sergio Cabrera debutó como actor en teleteatro interpretando al niño de la obra El Espía. Pieza en la que el dramaturgo Bertolt Brecht cuenta la paranoia de unos padres que temen ser delatados por su hijo. 

El efecto fue inmediato. “La televisión colombiana ha caído en manos de los subversivos”, publicó un columnista en El Tiempo. La mera transmisión de una obra del dramaturgo alemán bastaba para  que propagandistas escondidos bajo seudónimos, sirvieran de altavoz a las mismas élites que también hoy tratan de torpedear cualquier tentativa de cambio en el país.  

Antes “la mitología occidental” atribuía al mundo comunista “la alteridad de un planeta” y la URSS era “un mundo intermedios entre La Tierra y Marte” (4),  en 2016 bulos como que de aprobarse los Acuerdos de La Habana  se aboliría la propiedad privada y “Colombia caería en una dictadura comunista” funcionaron para que en el plebiscito no ganara el sí (5). 

Las fake news divulgadas por las iglesias evangélicas que auguraban el peligro de la supervivencia de la familia cristiana (6), el mensaje reproducido por taxistas hasta la saciedad de que a los guerrilleros se les iba a pagar un salario mínimo por “no matarnos más a costa de las pensiones de quienes llevan trabajando toda la vida (7)” resultaron determinantes en el resultado de la votación. 

Explotar la rabia, el resentimiento y las angustias de la población fueron los elementos principales que idearon los enemigos de la paz para que la gente saliera a “votar barraca” (8). 

Ante el drama, y para la reflexión también vale la novela. Juan Gabriel Vásquez defiende con sólidos argumentos que este género ilumina las zonas grises de la historia, donde haya su verdadero sentido, por la complejidad, la sutileza, así como los matices. “La literatura siempre ha sido subversiva, aun a su pesar, porque disputa al poder la hegemonía sobre el relato de nuestras vidas (9)”. La madeja que se va desenredando en Volver la vista atrás se sitúa precisamente en 2016: año en el que Sergio Cabrera se está separando, gana el No en en el mencionado plebiscito, y fallece su padre Fausto. Un momento como metáfora que el autor la considera perfecta (10).

El árbol de la violencia colombiana

Vásquez defiende la resistencia contra el olvido que consigue el género novelesco. Ligado indudablemente a la obsesión por la memoria del autor del Ruido de las cosas al caer. La urgencia del presente en Colombia, impide mirar el pasado donde se hallan las claves que explican las crisis, escándalos y problemas sociales del hoy (11).

Vásquez forma parte de aquella generación traumatizada por las bombas, magnicidios, y temores de la década sangrienta de los 80 en Colombia, todavía retenida por los fantasmas que azuzan el miedo (12). La historia de Sergio Cabrera hace parte de un gran relato colombiano en favor de la reconciliación, pues Vásquez es un firme defensor del proceso de paz, y construir el espacio donde quepan “todas las historias distintas que dejó la guerra” (13).

“La comprensión de los pequeños relatos es lo único que nos va a permitir la comprensión de la gran narrativa de la guerra colombiana” (14). El árbol de la violencia colombiana es la suma de historias (15). Vásquez insiste en la necesidad de lograr el espacio para recogerlas todas para desenquistar los conflictos largos, pasar página y dar paso la verdad. Ello va mucho más allá de negociar un relato, como a su juicio se hizo en las conversaciones en La Habana.  Porque “no hay futuro vivo con un pasado muerto”, como dijo Carlos Fuentes y a quien cita Vásquez para dejar a las claras cuál es uno de los objetivos de la novela. 

Cabe reseñar que Volver la vista atrás fue redactada en el momento que la pandemia de la Covid se extendía, con ella la incertidumbre y el autor fue de los primeros en infectarse durante el confinamiento. Vásquez considera que el presidente en esos instantes, Iván Duque,  “mantuvo una relación esquizofrénica con los Acuerdos de La Habana”. Al discípulo de Uribe el escritor acusa de torpedear la la Jurisdicción Especial para la Paz y la Comisión de la Verdad. Organismos que Vásquez toma como imprescindibles.

La utilidad del género literario

El autor en cada novela realiza un trabajo de explotación, por el que se deja llevar: “Escribir una novela es sobre todo aprender a escribir esa novela; la novela es como un aparato  que  uno  tiene  que  armar  sin  manual  de  instrucciones,  o  cuyo  manual  de instrucciones  se  tiene  que  ir  descubriendo  por  el  camino. Cada  mundo  novelesco requiere una forma expresiva que siempre es distinta. El novelista debe encontrarla” (16). 

Vásquez defiende con firmeza su propuesta de explicar lo que se ignora en dicho proceso para iluminar las áreas oscuras, donde se halla lo desconocido o inexplicable para los seres humanos (17). Cree que gracias esa iluminación el género al que se dedica ha sobrevivido (18). Novelas como Los  informantes resultan claros ejemplos para alejar la literatura de la precisión que se le exigiría al periodismo en el relato. Vásquez habitualmente modifica el pasado, varía la narración porque toma la realidad y el pasado como construcciones verbales (19). Los personajes cobran su propia entidad bajo la idea siguiente: “El gran aporte de la novela es ponerle orden, la experiencia humana ordenada” (20).

Volver la vista atrás es fruto de una película frustrada, que tal vez se pueda convertir en serie si hay presupuesto. Fiel a la idea del autor, basada en que el destino de los individuos lo manejan fuerzas ajenas al mismo e incontrolables. Lo que confronta directamente con las posiciones más sectarias y vacías.

Las personas fanáticas  según Sergio Cabrera se nutren de los mismos elementos en todo el mundo, y abandonar esta actitud puede resultar una proeza. Él lo consiguió, tras alcanzar el mayor grado en China al hacerse guardia rojo e ingresar en la guerrilla del EPL. Pero según el director, Volver la vista atrás más que un lavado de cara hacia su persona es un homenaje a la familia y las personas jóvenes que abrazaron el comunismo durante su generación y a quienes se ha intentado equiparar con las juventudes hitlerianas (21). Los desencantos de Cabrera con la política no llegan a la negación de la misma, “si uno desprecia la política acaba siendo gobernado por quien desprecia” (22). 

Y ante este relato, Juan Gabriel Vásquez no trata de condenar, o absolver, sino ayudar a comprender los hechos (23) en una sociedad que el autor cree que juzga a tiempo real en las redes sociales, plataformas capaces de cambiar “nuestra conversación democrática” (24) pero no vaciarla de contenido, ni desdeñarla: porque resulta imprescindible.

NOTAS:

(1) Entrevista a Juan Gabriel Vásquez. Casa Amèrica Catalunya. 2021.

(2) Vásquez, J. G. (2021). Volver la vista atrás. Alfaguara. P.31.

 (3) Vásquez, J. G. (2021). Volver la vista atrás. Alfaguara. P.68.

(4) Vásquez, J. G. (2021). Volver la vista atrás. Alfaguara. P.132.

(5) Vásquez, J. G. (2021). Volver la vista atrás. Alfaguara. P.303.

 (6) Vásquez, J. G. (2021). Volver la vista atrás. Alfaguara. P.304.

(7) Vásquez, J. G. (2021). Volver la vista atrás. Alfaguara. P.303.

(8) Vásquez, J. G. (2021). Volver la vista atrás. Alfaguara. P.309.

 (9) Vásquez, J. G. (2018). Novelas y cicatrices. Zama. Revista del Instituto de Literatura Hispanoamericana, 10(10), 143-144. P.143.

(10) Entrevista a Juan Gabriel Vásquez. Casa Amèrica Catalunya. 2021.

(11) Vásquez, J. G. (2011). El ruido de las cosas al caer. Alfaguara. P. 210.

(12) Vásquez, M. V. A. (2017). El miedo y la memoria en «El ruido de las cosas al caer» de Juan Gabriel Vásquez. Diablotexto Digital, 2, 51-66. P. 62.

(13) Entrevista a Juan Gabriel Vásquez. Casa Amèrica Catalunya. 2021.

(14) Entrevista de Carlos Puig a Juan Gabriel Vásquez. Milenio. 2021.

(15) Coloquio sobre ‘Volver la vista atrás’ con Montserrat Domínguez, Juan Gabriel Vásquez y Sergio Cabrera. Espacio Fundación Telefónica. Madrid. 2021.
https://www.youtube.com/watch?v=jT_IPDM3cHQ

(16) Bogoya, C. (2018). Ocho asedios a Juan Gabriel Vásquez. Una entrevista por Camilo Bogoya. L’Entre-deux. P.5.

(17) Esther, I. (2018). Juan Gabriel Vásquez y Gustavo Guerrero. Conversación. Versants. Revista suiza de literaturas románicas, 3(65). P. 165.

(18) Iglesias, A., & Moreno Esquibel, E. (2014). Entrevista a Juan Gabriel Vásquez. http://www.bilbao.eus/bld/bitstream/handle/123456789/3355/pergola14.pdf?sequence=1

(19) De Maeseneer, R., & Vervaeke, J. (2010). Escribimos porque la realidad nos parece imperfecta. Entrevista con Juan Gabriel Vásquez. Ciberletras, 23. P.84.

(20)  Entrevista de Yolanda Ruiz a Juan Gabriel Vásquez. 2021.

(21) Coloquio sobre ‘Volver la vista atrás’ con Montserrat Domínguez, Juan Gabriel Vásquez y Sergio Cabrera. Espacio Fundación Telefónica. Madrid. 2021.
https://www.youtube.com/watch?v=jT_IPDM3cHQ

(22)  Vásquez, J. G. (2021). Volver la vista atrás. Alfaguara. P.308.

(23) Entrevista de Yolanda Ruiz a Juan Gabriel Vásquez. 2021.

(24) Entrevista de Jordi Batallé a Juan Gabriel Vásquez. Radio Francia Internacional. 2022.

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