El rearme como presente y futuro en Europa

J.L. Torremocha Martín

La UE certificó el pasado domingo que el proceso de cambio impulsado por la revolución en el campo de la derecha sigue avanzando. No resulta sorprendente por los avances de las extremas derechas, el iliberalismo y las opciones neoliberales que no quieren vestir ya su fachada con los tintes de la democracia. Aun cuando como en el periodo anterior liberales, socialdemócratas y el centroderecha siguen pudiendo imponer su agenda.

Ante este paradigma brotan las incertidumbres al tiempo que se afianzan algunas certezas. Entre todas ellas hay una fácilmente identificable: los estados europeos seguirán aumentando el gasto militar. No existe ya disimulo en adoptar la línea de la OTAN y exhibirla públicamente por parte del gran supraestado continental. Tanto la defensa de la entidad sionista de Israel como el apoyo a Ucrania son derivadas de los postulados de la Alianza Atlántica, alineada con la estrategia de los EEUU y propias del colonialismo.

El Sur Global recuerda al planeta que basándose en la expansión de la ilustración europea y las ideas liberales los colonos justificaron siglos atrás genocidios como el que hoy padece la población palestina (1). Las relaciones con Israel pueden variar formalmente para intentar maquillar los más de 36.000 asesinatos cometidos por el sionismo porque La UE se opone formalmente al horror pero apoya con cara de circunstancias a Netanyahu. No es para menos cuando la construcción del proyecto comunitario se ha tratado de legitimar porque entre otras razones ‘evitaba la guerra’, en ese punto los valores europeos quedan pulverizados.

La huida hacia adelante protagonizada por quienes siguen teniendo las llaves de la casa comunitaria tiene al rearmamento y  por consiguiente la guerra como uno de sus principales argumentos. La extrema derecha fortalecerá más todavía tras los resultados electorales dicha estrategia. Más cuando ha impuesto su agenda en materia migratoria y ha pasado del euroescepticismo a disfrutar de las ventajas que ofrece influir en este mastodonte llamado UE. El mismo que componen Estados miembro que ven a quienes se ahogan en el Mediterráneo y el Atlántico como objetivos militares sujetos a negocio, y no como personas a las que hay que rescatar implementando un salvamento marítimo eficaz.

La baraja se rompió en Ucrania

La escalada del conflicto con Rusia a quien más perjudica después de la víctimas directas de la guerra en Ucrania es a los estados de la UE. Más de 30 años después de la disolución de la URSS, los integrantes de los países considerados vencedores tras el final de la guerra fría continúan la senda de desaciertos. Tomando en cuenta que la élite política rusa se gestó en la última década del siglo pasado después del colapso soviético, tras la guerra fría la Unión Europea no influyó en el orden posterior. Bien porque creyera que Rusia por sí misma acabaría imitando los países vecinos (2) que pertenecieron al bloque socialista, o por el interés de construir un polo opuesto a Occidente dentro de Europa. 

Queda patente que tratar de aislar a Rusia ha tenido como consecuencia fortalecer el nacionalismo en dicho país y a quienes se pretendía doblegar. El prestigio de Putin se encontraba en entredicho en 2021, nada que ver con lo que sucede en la actualidad, al igual que la situación de la oposición en los últimos tres años.  Paradójicamente la economía rusa se ha expandido sorteando los efectos más nocivos de las sanciones y gracias a la implantación del Keynesianismo  de  guerra (3). A lo que hay que sumar  la profundización de las relaciones a todos los niveles  con  India,  China  e  Irán, así como el papel de el BRICS (4). Las sanciones occidentales aumentaron el precio de las materias primas rusas, por otra parte la congelación de parte de sus reservas internacionales no ha hecho el efecto que la UE buscaba y Rusia no ha incumplido los pagos internacionales (5).

Las mismas élites que se sintieron humilladas Rusia tras el colapso de la URSS definitivamente se están tomado la revancha. Llegando a construir argumentos que tolera la mayoría de su población a la hora de tolerar la “operación especial” y adhesión de territorios prorrusos que anteriormente pertenecieron a Ucrania.

Todo ello aleja más todavía a la UE de ser tomada como referencia para quienes se oponen a Putin (6), así como acelera el acercamiento entre Rusia y China (7) fortaleciendo bloques fuera de la órbita de Occidente y dejando patente la dependencia que tiene la UE de los EEUU.  “Usar  Ucrania  para  luchar  contra  Rusia  sin  usar  tropas  americanas  es  profesionalidad  de  primera  y  así  podemos  centrarnos  en  nuestro  enemigo  principal,  que  es China”, afirmó en 2023 el ex secretario  del  Consejo  de  Seguridad  de  Trump,  Keith Kellogg (8).


Siguen sonando los tambores de guerra

Los hechos citados anteriormente, los ataques del terrorismo internacional y de la extrema derecha en Europa (9) refuerzan la retórica belicista ‘porque la democracia en el continente se haya en peligro por fuerzas enemigas que la acechan sobre todo desde el exterior’. Bajo estos argumentos se pretende   justificar el aumento del gasto militar (10).  Tanto España (11) como la OTAN en su conjunto (12) asumen la  Cognitive  Warfare cuyo objetivo es alterar las percepciones para hacer digerible la espiral belicista en los países que integran la alianza atlántica. 

Dicho de otra manera: si las sociedades se creen que incrementando el gasto en bombas y mandando a jóvenes -en su mayoría precarizados- a morir en guerras ajenas se protegen los derechos humanos y la democracia… funcionará la estrategia. Cuando hasta cabeceras a priori progresistas difunden a bombo y platillo que disuadir del posible ataque que pudieran llevar a cabo los enemigos del mundo enriquecido, tiene el coste de empeorar las condiciones de vida de quienes se sienten privilegiados por ser parte del lugar que habitan (13) y que el mismo hay que asumirlo…Resulta cuanto menos preocupante. Al igual que cuando Annalena  Baerbock (14) y Ursula von der Leyen afirman con rotundidad que armar a Ucrania hasta los dientes se debe a que se “juega el futuro del mundo” porque sino ganarán Putin y Xi Jinping.

La Cumbre de la OTAN celebrada en Madrid en 2022 señaló abiertamente a China y Rusia como principales villanos para los miembros de la Alianza. Representan graves amenazas por su potencial militar y capacidad desestabilizadora. La OTAN acusa al Partido Comunista Chino (PCCh) de subvertir el orden internacional y los valores occidentales por el avance tecnológico del gigante asiático y la dependencia que genera a otros países (15). En este escenario  a la UE le cuesta cada vez más convencer a su ciudadanía que es garantía de paz, prosperidad y estabilidad (16). Hoy las tensiones nucleares son las más graves desde la crisis de los misiles de Cuba en 1962 (17) y sin embargo la población en su mayoría parece no ser consciente de ello.

REFERENCIAS

(1) de Feliu, R. P. (2024). El año 2024: Gaza, Ucrania y Eurasia en la crisis del declive occidental. Mientras tanto, (234), 10.

(2) Lukin, O. (2024). Escenarios futuros de la seguridad europea después de Putin. Tendencias Sociales. Revista de Sociología, (11).

(3) de Feliu, R. P. (2024). El año 2024: Gaza, Ucrania y Eurasia en la crisis del declive occidental. Mientras tanto, (234), 10.

(4) Martins, C. E. LOS ESTADOS UNIDOS Y EL EMPATE CATASTRÓFICO EN EL SISTEMA-MUNDO. Comité Ejecutivo, 7.

(5) Molina, E. M. (2024). Estados Unidos: un aliado desleal y un hábil enemigo estratégico. Revista Política Internacional, 6(2), 155-165. P. 162.

(6) Lukin, O. (2024). Escenarios futuros de la seguridad europea después de Putin. Tendencias Sociales. Revista de Sociología, (11).

(7) Fior, A., Lukin, O., Martín Blanco, M. Ángel. (2023). Una aproximación semiótica a los discursos de Putin para una diplomacia eficaz: Approach to the speeches of Vladimir Putin. Revista Del Instituto Español De Estudios Estratégicos, (20), 103–134 / 339. P. 130.

(8) Kellog,  K.  (28  de  febrero  de  2023).  General  Kellogg:  This  is  What  the  White  House  is  Doing  Wrong  in  Ukraine.  IllinoisChannelTV. 
Accesible   en:   https://www.youtube.com/watch?-v=tmmPHvlbdwI

(9) Urbán, M. (2020). La amenaza del terrorismo de extrema derecha. La Marea.
https://www.lamarea.com/2020/07/06/la-amenaza-ignorada-del-terrorismo-ultraderechista/

(10) Herraiz, F. J. G. (2024). La OTAN, más allá de la resiliencia. bie3: Boletín IEEE, (32), 802-814.

(11) PDC-01 (A)Doctrina para el empleo de la Fuerzas Armadas. 27/2/2018.

(12) Cognitive Warfare: Strengthening and Defending the Mind. 5⁄4⁄23.
https://www.act.nato.int/article/cognitive-warfare-strengthening-and-defending-the-mind/

(13) Herraiz, F. J. G. (2024). La OTAN, más allá de la resiliencia. bie3: Boletín IEEE, (32), 802-814.

(14) Baerbock,  A.  “German  foreign  minister:  We’re  not  just  defending  Ukraine,  but  demo-cracy   worldwide”.   Fox   News.   Special   Report.  
Accesible      en:      https://www.foxnews.com/vi-deo/6337177076112

(15) Martins, C. E. LOS ESTADOS UNIDOS Y EL EMPATE CATASTRÓFICO EN EL SISTEMA-MUNDO. Comité Ejecutivo, 7.

(16) de Feliu, R. P. (2024). El año 2024: Gaza, Ucrania y Eurasia en la crisis del declive occidental. Mientras tanto, (234), 10.

(17) Ibid.





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